Rafa Nadal ha hecho historia al ganar ayer en Paris su séptimo Roland Garros.
Sin embargo, su grandeza no reside en sus victorias en 11 torneos de Grand Slam, 21 Masters 1000 o en su medalla de oro olímpico, no reside en su potente brazo o en su capacidad para gestionar la presión. Su grandeza reside en su corazón, en su afán por vivir aquello que le motiva con total pasión. Su capacidad de entrega a una actividad que le hace feliz y con la que se reta a sí mismo constantemente.
Desde aquí nuestra admiración y apoyo como ejemplo para muchos españoles que juegan su particular Roland Garros al frente de una pequeña empresa o en su puesto de trabajo.
¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que te apasiona de tu trabajo? Hazlo y pondrás de tu lado una fuente de energía e inspiración continua.